Y volviéndolo estólido y seco soliloquio.
Sólo un hombre de genio, a tal fin un Verrocchio
Podría aun describir tertulia parecida.
La velada, por tanto puede decirse ingrata
Pues no se habla de ocios; de dineros se trata
Y de esas promociones, campañas y vaivenes
Que para el comerciante europeo son sienes
Contra las que dispara ese colt invisible
Que si no acierta blancos, sí acierta al imposible
Caballo herido(2.) Larga la voz de P. Godino,
A quien responde, oiréis, la voz de su sobrino:
"Monsieur, bien me parece que el nombre de la Francia
No haya de mencionarse en el de esa fragancia,
Pues con tal providez que da usted nombre claro
Al aroma, verá que se hace un poco raro
El que figure franco sobre la apoteosis
Nombre que debió ser cortado por fimosis
De la historia magnífica del país que menciona(3.)
Responde otro señor, cuyo obvio sonrojo
Deja bien a las claras el punto al que me acojo(4.).

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