sábado, 4 de diciembre de 2010

Novela: La guillotine. Entrada 2

Y volviéndolo estólido y seco soliloquio.

Sólo un hombre de genio, a tal fin un Verrocchio

Podría aun describir tertulia parecida.

La velada, por tanto puede decirse ingrata

Pues no se habla de ocios; de dineros se trata

Y de esas promociones, campañas y vaivenes

Que para el comerciante europeo son sienes

Contra las que dispara ese colt invisible

Que si no acierta blancos, sí acierta al imposible

Caballo herido(2.) Larga la voz de P. Godino,

A quien responde, oiréis, la voz de su sobrino:

"Monsieur, bien me parece que el nombre de la Francia

No haya de mencionarse en el de esa fragancia,

Pues con tal providez que da usted nombre claro

Al aroma, verá que se hace un poco raro

El que figure franco sobre la apoteosis

Nombre que debió ser cortado por fimosis

De la historia magnífica del país que menciona(3.)

Responde otro señor, cuyo obvio sonrojo

Deja bien a las claras el punto al que me acojo(4.).

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