Thierry de Cavestagne quince años más viejo,
Lo que le ha permitido hacerse un pellejo
Con la vida llevada y adornárselo al cuello
Que para los inviernos ásperos es bien grato
Algo que disimule un rostro de novato.
Thierry, digo, conoce a alguien en la calle
Y el conocerla sólo se le va en ese ello
Que es conocerla sola, en el solo arrebato
De decirle: "Querida, perdona que no halle..."
De decirle: "Querida, perdona que me calle
Palabras..." Y así sigue: "Calladas no halladas..."
Y agoniza la tarde, la sombra (14) dentelladas (15)
Saca a la última luz y un desangrado día
Se acurruca en un muelle. A un lado, al otro lado
Mira y se sorprende de ver aun en el suelo
Un reflejo de luces, un refracto de cielo
Sanguinolento, tardo, amargo, terminado
Que se escapa a la sombra en un rápido vuelo

huy, me he perdido, tendré que empezar desde el principio... y eso que soy morena!
ResponderEliminarmorena pero sinsorga como dice el cantar de los cantares, supongo.
ResponderEliminar